Capítulo 3 Nuevo jefe

Respondo mirándola fijamente.

— Bien te lo resumo... Franco de Lucas es un joven guapo que luego de su padre morir le dejó esta empresa, no era famosa ni nada de eso, pero él se esforzó al máximo y logró extenderla a varios países siendo unas de las empresa más famosas... Él es muy talentoso, hermoso y codiciado, dicen que con sólo verlo se te mojan las bragas.

— Cielos, no exageres Amelia.

Nos interrumpe Tyler y cuándo voy a hablar, la voz en el micrófono hace que la sala quede en completo silencio.

— Les pido a todos que sean tan amables de guardar silencio por favor.

Dirijo mi mirada al frente y me quedo mirándolo… Me parece que lo he visto en alguna parte... Pero donde…

Me quedo pensativa hasta que abro los ojos y siento el dolor de cabeza más fuerte.

Mierda, creo que es el tipo de anoche... Y ahora... ¿Qué hago?

No, no puede ser él, el mundo no puede ser tan pequeño.

Muerdo mis labios mientras pienso las mil maneras de salir de aquí sin que él me vea, pero me es imposible… Aunque no creo que el recuerde.

Escucho nuevamente aplausos y sé que él acabó su discurso. 

- Oye Nat, es hora de irnos no sé en qué piensas tanto. 

Me dice Amelia halándome para que me levante.

Cuando llego a mi puesto de trabajo, no acabo de sentarme cuando escucho la voz de Guillermo llamarme por el intercomunicador.

Me levanto y dobló las mangas del vestido para que no se me vea mucho lo húmedo del café y cuando llegue a mi casa me untaré algo para que no se me inflame la quemadura.

Toco la puerta y escucho un pase.

Entro a la oficina y veo al tal Franco de Lucas, él me mira fijamente e inmediatamente volteo la cara.

— Dígame señor Miller ¿Qué desea?

Hablo con una sonrisa amable.

— Quiero presentarte a Franco de Lucas, es como un hijo para mí, sólo te pido que le tengas mucha paciencia… Es algo especial y  Franco ella es Nathalia Smith, te pido que por favor la trates bien.

Nos estrechamos las manos y nos saludamos de manera cordial.

—Yo ya debo irme, otros asuntos importantes esperan por mí así que nos vemos luego.

Miro como palmea el hombro del señor de Lucas y se marcha.

Cuándo estamos solos, el señor de Lucas me mira fijamente.

— Bien señorita Smith, necesito que me pongas al tanto de todo.

Dice él con una sonrisa extraña.

Bueno al parecer no se acuerda de mi... O quizás estoy equivocada... Sí seguro es eso.

Después de dos largas horas de ponerlo al tanto, decido que ya es momento de irme.

Cuando voy llegando a la puerta escucho su imponente voz.

—No le he dado el permiso para retirarse señorita Smith.

—Pero ya terminé con usted.

— Pero no yo.

Dice poniéndose en pies mientras arregla su perfecto traje.

—Hagamos cálculos señorita Smith... Jepp, vestido negro, musica alta, velocidad rápida, choque... Y algo más… ¿No te suena de algo?

Me mira con esos hermosos ojos color miel que exigen respuestas inmediatas, pero... Bueno haré que no recuerdo.

—No tengo idea de que me habla, señor de Lucas.

—¿Así? Déjame darte un buen incentivo, para que recuerdes.

Y sin esperarmelo lo tengo a milímetros de mí… Se acerca a mis labios y me besa, un beso suave, pero demandante y algo posesivo.

Al principio me paraliza, pero luego no se ni cuando empecé a seguirle el beso.

Me alzo un poco y paso mis manos detrás de su cuello atrayéndolo más a mí.

Escucho como gruñe y puedo ya sentir su dureza de excitación.

Carajo, este hombre me puede volver loca, en estos momentos lo estoy deseando, aquí y en este preciso lugar, me siento como un volcán a punto de explotar.

Me restriego en su dureza y lo escucho gemir de excitación.

Se separa de mí con la respiración agitada y yo en estos momentos sólo quiero una cosa...

—¿Ya tiene idea de lo que hizo anoche señorita Smith? 

Dice con su rostro serio mientras alza las cejas con señal de que ganó.

Hay no, esto no es bueno.

— Yo... Yo... Yo... Me tengo que ir.

Salgo de esa oficina con la velocidad de flash y mi primera parada es el baño.

Maldito Franco de Lucas ¿por qué me haces esto? Maldito, maldito y ahora ¿Qué hago?  Bueno haré como si nada hubiera pasado, tomo varias respiraciones profundas y salgo del baño y me siento en mi puesto de trabajo.

Por suerte en el día entero no tuve que verlo y ya es hora de salir, así que me voy antes de que se aparezca frente a mí.

Con rapidez me despido de mis amigos y me voy a mi hogar, dulce hogar.

Luego de una rica ducha y comer algo, me pongo algo cómodo y me dirijo a mi lugar secreto. En mi habitación hay un pequeño botón, el cual presiono mientras no dejo de sonreír.

Pongo mis ojos para escanear y luego mi contraseña. Entro al pequeño lugar que es mi mundo... Sólo tiene un ciento de diversas pantallas y monitores.

Les explico... Soy una hacker y hago mucho trabajo por dinero pero no estoy sola, somos un grupo de treinta personas y ninguno nos conocemos por que esto es confidencial, depende los trabajos que vas haciendo vas ganando y subiendo de nivel y eso equivale a más dinero... Yo estoy en el nivel diez de treinta niveles, no es que no sepa sino que es mejor mantenerme al margen.

Llega las seis treinta y nos mandan los códigos, es hackear una cuenta y mandarles todos los archivos a ellos... Pan comido.

Me pongo mis lentes e ingreso inmediatamente, es casi como un juego de play sólo tienes que matar a tus adversarios e ingresar primero rompiendo barreras.

Logro acabar con todos e ingreso un virus para que no puedan seguirme.

Rompo las claves y entro a los archivos.

Me sorprendo cuando leo.

"Franco de Lucas" .... Cargamentos de armas, cargamentos de drogas… Veo todo los archivos de dinero y todas sus ventas, a quien vende y todo eso...

Mando todos los archivos a mi cuenta de seguridad, luego pensaré en mandarselos a ellos... De seguro ya se han dado cuenta de que su cuenta ha sido hackeada, así que le pongo un virus para que ni el mismo dueño pueda entrar... Y salgo de ahí...

Carajo,  Franco de Lucas es un maldito mafioso...

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