Capítulo 32 Quenan

Nathalia:

El rastro de adrenalina del accidente se ha disipado dejando paso a un dolor sordo en mi frente y en mi brazo.

No ha sido nada grave, apenas unos puntos y un par de hematomas que decoran mi piel como medallas de una batalla que no pedí librar.

Sin embargo, lo que más duele es el silenci...

Inicia sesión y continúa leyendo