Capítulo 277

—Que me vaya o no no es asunto tuyo.

Elizabeth sacó su látigo y lo hizo chasquear un par de veces en el aire, con una leve sonrisa torcida en los labios.

—No esperaba que el Cuarto Joven Maestro tuviera un látigo tan bueno desde niño.

Alexander soltó una risita.

—Si te gusta, quédate con él. La ...

Inicia sesión y continúa leyendo