Capítulo 34

De vuelta en la mansión, tanto ella como Justine se habían cambiado a sus vestidos de gala.

Uno azul, otro blanco: el contraste hacía que ambas destacaran, aunque Elizabeth mantenía una elegancia discreta.

Del brazo, las dos entraron al hotel y, al instante, atrajeron la atención de todos.

—¿Esa no...

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