Capítulo 38

Con todos mirando, Alexander se puso de pie lentamente.

Con una mano metida con naturalidad en el bolsillo, sus profundos ojos negros brillaban con un fulgor peligroso. Parecía un segador salido del infierno; cada paso que daba se sentía como la muerte acercándose.

Las rodillas de Lucas casi le fa...

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