Capítulo 57

La expresión de Elizabeth se suavizó notablemente al mirar a Rebecca.

—Lo que se da, se da. Espero que de aquí en adelante tengas una gran vida.

Dicho eso, se llevó a Amelia y a Gabriel al patio con ella.

Una vez que volvieron a entrar, Gabriel no pudo contener la curiosidad.

—Hermana, esa coron...

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