Capítulo 70

Sí, Alexander no se atrevía a contestarle a Justine, al menos no delante de Elizabeth. Pero ahí estaba, con dos vasos de jugo de naranja en las manos, y sin perder el ritmo se los entregó a Elizabeth.

—Cariño, si esta vez no te lo tomas, te juro que te lo voy a dar a la fuerza.

—¿Puedes callarte? ...

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