Capítulo 83

A la mañana siguiente, temprano, Elizabeth hizo algo poco común: no se quedó en la cama. Se levantó, se aseó rápido y salió a caminar.

Comparado con la vida de locura, sangre y armas que había llevado antes, sus días actuales eran como vivir en el cielo. No había necesidad de pelear ni de huir; sus...

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