10,1

—¿Qué?

—Tienes un solo pedido.

—Un pedido entero. Qué generoso—arranco un pedazo de pan—el cuchillo sigue en el suelo—y me lo meto en la boca. Supongo que si tengo la boca llena, no puedo hablar.

Giovanni me observa fascinado. No ha dicho una palabra desde que le conté quién me destrozó la cara. ...

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