Capítulo 114

La mirada de Isabella se enfrió en cuanto reconoció al tipo de la gorra de béisbol y las gafas oscuras. Uf, conocía esa cara. Apenas unos días antes, aquella celebridad grosera y ególatra había hecho que ambos acabaran en la comisaría.

Lo señaló con el dedo y espetó:

—¡Conque eras tú! ¡La arrogant...

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