Capítulo 117

El beso de Alexander no tuvo nada de tierno. Fue brusco, casi un castigo.

Charlotte intentó apartarse, pero él le sujetó la barbilla con firmeza y no le permitió moverse ni un centímetro.

Ella estaba sentada en el sofá; Alexander, arrodillado entre sus piernas. Una postura atrevida. Demasiado ínti...

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