Capítulo 121

Alexander dejó que Charlotte le rozara la cara como si nada. Nadie se había atrevido jamás a tomarse semejantes libertades con él, tocándolo y dándole golpecitos como si fuera su parque de juegos particular.

—Solo me preocupa que te enfermes y después me eches toda la culpa.

—Estoy perfectamente b...

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