Capítulo 164

Después de dar todas aquellas instrucciones, Alexander seguía de un humor de perros, con una opresión en el pecho que no lograba sacudirse.

Revisó el teléfono. Nada. Solo mensajes de trabajo.

Charlotte guardaba el mismo silencio de siempre. Era como si hubiera desaparecido y ni siquiera se hubiera...

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