Capítulo 26

Cuando cunde el pánico, el primer instinto es librarse de toda culpa. Por eso, Daphne soltó de inmediato:

—¡Yo no fui! ¡Lo juro, fue Serena Wainwright!

—¿Hablas en serio, Daphne? —Serena la miró, incapaz de creer semejante traición.

La había llevado hasta allí para enseñarle algo nuevo, para perm...

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