Capítulo 28

En cuanto Serena comprendió que podía marcharse libremente, no pudo resistirse a presumir.

—¿Lo ves, Charlotte Whitfield? Estoy perfectamente bien. No puedes hacerme nada.

Charlotte esbozó una leve sonrisa, tan serena como siempre.

—¿Ah, no?

La expresión de Serena se ensombreció. ¿Cómo podía seg...

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