Capítulo 348

—No puede ser... De verdad eres tú, Charlotte. Vaya coincidencia encontrarte aquí. ¿No crees que debe de ser cosa del destino? —Edward Prescott lucía una sonrisa permanente.

La de Charlotte, en cambio, había desaparecido hacía rato.

—No creo que esto sea "el destino". Me estás siguiendo, Edward.

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