Capítulo 389

Sebastian observó a Alexander con el ceño fruncido, incapaz de entender qué demonios le pasaba por la cabeza.

—Dices que te gusta. Entonces, ¿por qué rompiste con ella?

Alexander dejó escapar un lento suspiro.

—Eso es asunto mío. No te metas. Lo único que necesitas saber es que jamás le haría dañ...

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