Capítulo 218

Cuando por fin encontré un par de libros, me senté en el gran escritorio de roble y comencé a hojearlos página por página. El aroma a pergamino envejecido y tinta llenaba el aire, un olor familiar en lugares como este, pero no hizo nada para calmar la tormenta que se desataba en mi interior. No esta...

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