Capítulo 248

—¿Estás listo? —pregunté, mirándolo con determinación en los ojos.

—Hagámoslo —dijo sin dudar.

Así que lo agarré firmemente del brazo, concentrando toda mi energía, y nos transporté al instante al centro del campo de batalla. El viento cambió cuando aterrizamos, y el ruido de los combates lejanos...

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