Capítulo 255

—¡No toques eso!

Mi voz se quebró en el aire polvoriento del ático mientras intentaba alcanzar a Nicole, que estaba de pie con una manita extendida hacia la caja brillante que vibraba en lo más alto del estante superior. La luz que parpadeaba en ella no era electricidad. Pulsaba, con un tono ligera...

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