Jardín Edelweiss

Matías se acercó a la chica que estaba mirando hacia abajo sola, sentada en la silla del jardín.

—¡Nivea!

—¿Has venido? ¡Siéntate! —suplicó mientras se movía para hacerle espacio a su lado.

—¿Estás loca, Nivea? ¿Por qué te has rapado la cabeza?

—¿Por qué hablas como un padre? Ustedes dicen que e...

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