Capítulo 67 Cuentos al atardecer

A las cinco de la tarde, el cielo sobre la capital se tiñó de un naranja encendido y morado que se reflejaba de lleno en el ventanal de la habitación de aislamiento. La tormenta de la mañana había cedido, dejando un atardecer fresco y tranquilo. Abajo en el piso seis, las máquinas centrifugadoras te...

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