Capítulo 9 Cap.09
Lucas
Mis ojos observan con atención cómo Amira comienza a vestirse. Yo sigo en la cama donde, hace apenas unos minutos, ambos estábamos desquitando el estrés de las últimas semanas con el único remedio que conocemos bien: el sexo. Debo admitir que ella es una excelente colega, pero también una mujer que sabe cómo moverse en un mundo donde los hombres suelen ser una mierda. Por eso, poder estar con ella fuera del ámbito laboral es algo que disfruto más de lo que debería.
La escucho reír suavemente por algo que le dicen al teléfono, pero mis ojos se pierden en las curvas de su cuerpo. Amira es una mujer que está escalando en el mundo de los negocios con determinación, y que claramente sabe el rumbo que quiere para su vida. Sé que pronto nuestros encuentros casuales dejarán de funcionar, porque ella ya me lo dijo: quiere un esposo e hijos. Está en ese punto de su vida.
Nosotros somos buenos en los negocios y excelentes en la cama. Sin embargo, sé cómo es ser pareja de Amira porque lo he presenciado en primera fila, y no es algo bonito. Ella puede ser demasiado intensa, ese tipo de locura que no es algo que me atraiga para un compromiso.
Ella cuelga la llamada, se gira hacia mí y el vestido negro corto que llevaba en nuestro pequeño escape se ajusta a su cuerpo trabajado. Su cabello, en un tono chocolate que cae justo sobre sus hombros, enmarca unos ojos azules que podrían hacer caer rendido a más de un hombre.
—¿Me llamarás? —pregunta mientras se arrodilla en el colchón, quedando suspendida sobre mí. Mis ojos viajan desde su rostro hasta sus pechos, que prácticamente están en mi cara.
—Sabes que no.
Ella hace un pequeño puchero, pero luego sonríe antes de dejar un beso suave en mi boca y separarse.
—Eso será problemático. No hay otro hombre que me guste tanto como tú... en lo laboral y dentro de mis piernas. Bendecida la mujer que logre atraparte.
Niego despacio.
—No estoy buscando una relación en este momento, Amira.
Ella se encoge de hombros con un gesto despreocupado.
—Recuerda que siempre tienes a una mujer disponible, por si cambias de parecer. Por cierto, ¿irás a la celebración de las empresas Harrington?
Me levanto de la cama y siento su mirada recorriendo mi desnudez. Tomo mis bóxers y me los coloco mientras camino hacia el área de la pequeña sala en la suite del hotel que solemos usar en momentos de mucho estrés. Amira me sigue en silencio. Destapo una botella de vino que pedí antes y sirvo dos copas.
—No lo sé —respondo finalmente—. He estado demasiado ocupado como para preocuparme por ir a dar la cara. No son buenos días para mí.
Ella suspira, sentándose a mi lado.
—Acepta mi propuesta, Lucas. Me gustas bastante, creo que funcionaríamos como pareja, y así te quitarías muchos problemas de encima. ¿Cómo sigue él?
Me quedo en silencio un instante antes de negar con la cabeza.
—No es algo de lo que me interese hablar contigo y disculpa si te ofendo.
Ella niega con suavidad, pero noto que no insiste.
—Es algo que tú nunca harías, pero ten presente mi propuesta. —Amira sonríe con picardía antes de añadir — Y cuidado con el viejo Harrington. Escuché que está buscando esposo para su única hija. Es la típica niña mimada de papá que está escalando puestos en la empresa solo por su apellido. —Rueda los ojos con evidente desdén. —Me da coraje cómo algunas obtienen tan fácil lo que a otros nos costó toda la vida —comenta, mientras termina su copa.
—Es una mocosa. ¿Crees que él me proponga algo? —inquiero incrédulo.
Ella se ríe, negando con la cabeza.
—No, tú seguramente le llevas unos diez años a su hija, pero puede que te caiga encima para que le consigas algún primo o conocido con buena posición. Creo que eso último es lo que ella busca. Así que cuidado si te pone las garras encima. Sobre esa chica se dicen muchas cosas, pero nadie sabe qué es verdad y qué mentira. Su padre, en cambio, insiste en que está por terminar sus estudios y que es una chica inteligente. La vende a los demás como si fuera una santa.
Ruedo los ojos ante sus palabras.
—No me interesan los chismes de pasillo, Amira —le recuerdo con firmeza.
Ella se ríe, encantada por mi respuesta.
—Por eso eres mi favorito. —Sus ojos recorren mi torso desnudo y suspira antes de morderse el labio inferior—. Si me caso y luego te pido un polvo, ¿lo aceptarías?
No puedo evitar sonreír ligeramente ante su pregunta.
—No me gusta ser el amante de ninguna mujer. Así que no, no habrá polvos entre nosotros si te casas o te comprometes.
Amira asiente con un gesto de resignación. Toma su bolso y se levanta de la silla.
—Entonces, nos veremos el lunes, Lucas. Ten cuidado con qué zorra te atrapa entre sus garras. No dejes que otra obtenga lo que yo quiero. —Me guiña un ojo antes de caminar hacia la puerta con un paso sensual.
Me sirvo otra copa mientras escucho el sonido de la puerta cerrarse detrás de ella.
Realmente no tenía ganas de lidiar con otro evento, pero conozco a Greyden Harrington. Sé que no le hará gracia si no asisto, sobre todo porque fue de las primeras invitaciones que envió. Además, él es un socio que valoro mucho. Ahora que he delegado la parte del aeropuerto a mi primo, quiero enfocarme en los negocios de los hoteles y la tecnología. Harrington tiene el mejor enfoque para lo que necesito.
Greyden Harrington es un hombre que ha sabido mantenerse en la cima con los años, un tiburón cuando se trata de proteger su empresa, pero también un tipo honesto y confiable. Nos hemos reunido en varias ocasiones para dialogar, y no cabe duda de que es un hombre inteligente, con una visión estratégica que admiro. Su reputación es impecable; creo que nadie tiene algo negativo que decir de él.
Supongo que iré a la fiesta, después de todo.
Como era de esperar de la familia Harrington, todo el lugar está decorado de forma impecable. Aunque llevo varios años trabajando con Greyden, nunca había visitado su casa. Este evento es diferente: reúne a las personas más importantes en el mundo de los negocios. Al recorrer con la vista el enorme salón, reconozco a muchas caras familiares. Algunos de ellos son verdaderos tiburones, otros, al menos, tienen valores que respetar.
