Capítulo 134: Confisticado.

Los gritos eran tan fuertes que Cliff, que estaba echándose una siesta, se despertó. En su rostro se dibujó un atisbo de irritación. Por supuesto, lo que más odiaba era que lo despertaran. Así que fulminó con la mirada al chofer.

—¿Qué te pasa? —preguntó Cliff con voz sombría.

—Señor, parece que u...

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