Capítulo 10

Vesper

Pero no era cualquier dragón: era un Dragonkin.

Me quedé inmóvil a mitad de paso, con el aliento atorado en la garganta mientras clavaba la mirada en la figura encaramada sobre la mesa como algún dios olvidado. No era esa representación suave y romantizada que verías en cuentos de hadas o...

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