Capítulo 130

Vesper

La gema palpitaba con un ritmo que coincidía con mi corazón desbocado: constante, implacable, hambriento. Me quedé ahí, alimentándola con mi magia, observando cómo el resplandor lavanda se profundizaba hasta un púrpura intenso con cada segundo que pasaba, e hice un esfuerzo enorme por no pen...

Inicia sesión y continúa leyendo