Capítulo 132

Vesper

Me lancé.

La daga seguía en mi mano, y fui a por él con todo lo que tenía, sin técnica, sin estrategia, solo pura agresión desesperada. Sus ojos se abrieron de par en par, sorprendido, y se giró en pleno paso para esquivar la hoja, pero ese movimiento lo dejó desequilibrado, expuesto.

La g...

Inicia sesión y continúa leyendo