Capítulo 139

Alaric

La autopista abandonada se extendía sin fin frente a mí; el asfalto agrietado cedía ante la maleza crecida que arañaba los bordes del descuido de la civilización. Mi sedán robado —un trasto gris e inolvidable que me había apropiado en el estacionamiento de una gasolinera— zumbaba a unos oche...

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