Capítulo 198

Alaric

El sonido no era solo ruido: era fuerza hecha voz, primitiva y absoluta. Las ataduras mágicas se hicieron añicos como cristal. Los príncipes retrocedieron tambaleándose, con la concentración rota, el poder disipándose en chispas inútiles. Y en aquel instante de caos, me moví.

Mi hoja volvió...

Inicia sesión y continúa leyendo