Capítulo 22

Draken

Me limpié en la palma los últimos rastros de la existencia de Dante—ceniza, sobre todo—y dirigí mi atención a los lobos encogidos que seguían inmovilizados bajo mi Aura.

Patéticos.

Cada uno de ellos apestaba a miedo; les temblaban los cuerpos mientras se aplastaban contra el concreto mugri...

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