Capítulo 32

Vesper

El piso del casino del Bellagio me golpeó como una droga que había estado ansiando por demasiado tiempo: candelabros centelleantes y la sinfonía hipnótica de las tragamonedas, los dados golpeando el paño, las cartas barajadas con la precisión de las manos de un cirujano. Las meseras de cócte...

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