Capítulo 56

Vesper

El dragón era enorme, fácilmente del tamaño de un avión comercial; las escamas le relucían como rubíes fundidos incluso en la luz mortecina, y las alas se abrían lo bastante como para tapar las estrellas. Del cuerpo le subía vapor allí donde la lluvia lo tocaba, convirtiéndose en una neblina...

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