Capítulo 84

Vesper

—¡Bájame, lagarto grandote! —me retorcí contra el agarre de hierro de Draken, con los pies colgando inútiles sobre la arena cristalizada, mientras esas enormes alas de dragón se desplegaban detrás de él, las escamas negras atrapando el sol implacable del desierto como fragmentos de obsidiana...

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