Capítulo 94

—Amanda —comienza él, su voz profunda y ronca—. No tienes la menor idea de lo que estás hablando—

—¡Obviamente sí! ¡No te lo preguntaría si no lo supiera! —Lo aparto antes de agarrar sus hombros y balancear mis piernas para montar su cintura—. ¿Por favor? ¡Será tan genial! Vamos, Gabriel, ¿solo una...

Inicia sesión y continúa leyendo