Capítulo 95

Siento calor. Un calor excesivo.

Arrugando la nariz, respiro el inconfundible aroma arenoso que me advierte que Gabriel está cerca. Bostezando, abro los ojos y parpadeo somnolienta, mirando alrededor hasta encontrarme mirando un suéter azul marino.

Presionando mi mano contra el material, me impulso ...

Inicia sesión y continúa leyendo