Capítulo 37 Los lobos existen?

En el estacionamiento, el aire frío de la noche parecía insuficiente para calmar la tormenta que rugía dentro de Kael.

Tornher seguía agitado, furioso, posesivo, el aroma de Amarís, mezclado con su enojo, golpeaba sus sentidos con fuerza.

Devuélveme el control, ordenó Kael en su mente.

El lobo gruñ...

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