Capítulo 53 El deseo del lobo

Kael la alcanzó antes de que cruzara el umbral de la cocina, con una facilidad que siempre la sorprendía, la levantó entre sus brazos y la sentó sobre la mesada.

Amarís sonrió apenas.—¿Qué haces, lobito?

—Impedir que escapes.

Sus miradas se encontraron, durante un instante no existieron las empre...

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