Capítulo 8 La sangre no se niega

El silencio en el despacho se volvió denso en el instante en que Kael colgó la llamada. El teléfono quedó sobre el escritorio con un. golpe seco, controlado pero cargado de tensión.

Kael no se movió, su mirada permaneció fija al frente, fría, calculadora, pero en la rigidez de su postura había algo...

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