Capítulo 10 La falsa consorte

—No soy su consorte.

Retrocedí hasta que las rodillas de Rhydan dejaron de rodearme. Lady Selene miró la navaja en mi mano y después la espuma que aún quedaba junto a la boca del rey.

—Entonces su servicio doméstico se ha vuelto muy creativo.

Rhydan tomó la tela húmeda y terminó de limpiarse.

—Podrí...

Inicia sesión y continúa leyendo