Capítulo 16 El Alfa que vino a reclamarme

—No bajarás del carruaje hasta que Leoric entregue sus armas.

Rhydan tenía una mano sobre la puerta y la otra cerrada alrededor de la empuñadura de su espada.

—Eso volvió a sonar como una orden.

Sus dedos se aflojaron.

—¿Qué quieres hacer?

—Entrar por las puertas principales. Maelis irá directamente...

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