Capítulo 36 La bestia se arrodilla

—Pon delante de Rhydan cualquier cosa que conserve el olor de Odette.

Tarek me miró como si acabara de pedirme que alimentara a un lobo con mi propio brazo.

—Eso es exactamente lo que ella quiere.

—Por eso no esperaremos a que elija el momento.

Rhydan seguía unido a mí por la media luna. Su pecho es...

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