Capítulo 28 - Sin credibilidad

La sirvienta, una mujer de mediana edad con una sonrisa amable, saludó a Trixie y Eliza cuando llegaron a la casa del Anciano Ian.

—Buenas tardes, señorita Trixie, señorita Eliza —dijo con una reverencia respetuosa—. ¿En qué puedo ayudarlas hoy?

Trixie, con una expresión decidida, habló primero.

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