Capítulo 56 - MECHONES DE PELO

Lucille caminaba de un lado a otro en su estudio, su habitual compostura desdibujada por la frustración. Trixie estaba sentada cerca, con las manos apretadas en puños, sus ojos brillando de impaciencia y enojo.

—No puedo creerlo —murmuró Lucille, su voz teñida de derrota—. Esa bruja, Zelda... Ha de...

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