Capítulo 307

Punto de vista de Aria

Uno de nuestros teléfonos, sobre la mesa de noche, empezó a vibrar también. No alcanzaba a distinguir de quién era.

Para entonces Damian ya me tenía la boca atrapada, y se me cortó la respiración; se me escapó un sonido pequeño, indefenso. No podía hablar. Él no tenía la men...

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