Capítulo 115 — Linajes y fantasmas

Me senté junto a Damian en el banco de la ventana, con el fuego crepitando suavemente en la chimenea detrás de nosotros. Su mano estaba tibia en la mía, el pulgar moviéndose en círculos lentos y constantes sobre mis nudillos. El aire entre nosotros era denso, no de tensión, sino de algo más profundo...

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