Capítulo 122: «La guerra interior»

La niebla se volvió negra.

Sombras densas, pesadas, se arrastraron alrededor de mis pies, arrancando el calor del aire. La presencia del Anciano se me echó encima como cadenas: fría, asfixiante. Apreté el collar en mi puño; el metal me quemaba la piel.

—No eres real —susurré.

—Soy más real de lo ...

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