Capítulo 135 — La verdad carmesí

El bosque ya no se sentía solo como árboles y sombras.

Se sentía como memoria.

Como sangre.

Como destino.

Elira estaba de pie con las manos cruzadas frente a ella, mirando al hombre que una vez lo fue todo para ella —y que aún lo era—. Moreau se veía más fuerte de cerca. Sus rasgos estaban endur...

Inicia sesión y continúa leyendo