CAPÍTULO 15: En ausencia de la marca

—Hola, Damian —dijo de nuevo, con una voz como terciopelo sobre acero—. ¿Me extrañaste?

Su entrada fue effortless, su silueta enmarcada por la luz dorada que se derramaba por las altas ventanas del consejo. El olor a rosas —y algo más oscuro, más punzante— la seguía como un aviso de tormenta. Layla...

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