Capítulo 25: La sonrisa del extraño

La habitación volvía a estar fría.

Estéril y sin vida.

Selene estaba sentada erguida en la cama de metal, con los brazos alrededor de las rodillas. No había vuelto a ver a los hombres enmascarados desde la noche en que la habían traído. Nadie venía. Nadie hablaba.

Hasta ahora.

Un chasquido fuert...

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