Capítulo 266

No hubo gritos, ni advertencias de peligro. En su lugar, había flores: suaves lirios blancos floreciendo por todas partes, extendiéndose por un prado infinito. El aire olía dulce y tranquilo, ese tipo de calma que no había sentido en años.

Y ahí estaban.

Mis padres estaban a unos pasos frente a m...

Inicia sesión y continúa leyendo